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Es innecesario reseñar, por obvio, que cualquier acto precisa de un cierto esfuerzo. De la cantidad y calidad de esa voluntad dependerá en gran medida la eficacia y éxito del acto en cuestión. Con este introito a modo de declaración de intenciones, hay que decir que cuando uno aborda un proyecto, sea de vida, negocios o simple ocio, lo mínimo que se pide es echarle ganas. Cuánto más si está en juego postularse para regir los destinos de un municipio. Al que es preciso dedicar tiempo y ganas. Y da lo mismo si es desde un lado u otro de la mesa. Vale lo mismo para el que gobierna que para el que tiene que realizar la labor de desgaste en la oposición.

Qué duda cabe que al que gobierna se le debe exigir mucho más. De Perogrullo. Pero no es menos cierto que al adversario hay que reclamarle un mínimo de actitud y dedicación. Las suficientes para que los ciudadanos, que son los encargados de juzgar la labor de unos y otros, tengan conocimiento de causa. El riesgo es caer en el ridículo. Es el caso, por desgracia, de la ‘fiel’ oposición del Ayuntamiento de Yebes. Al principio creí que sus ausencias reiteradas y continuas meteduras de pata eran atribuibles a la bisoñez, algo hasta cierto punto lógico cuando se desconocen los mecanismos que tutelan una Corporación municipal. Pero con el paso de los meses he confirmado que es otra cosa.

¿Qué qué cosa es esa? Pues miren ustedes, a estas alturas aún lo desconozco. Me debato entre la pereza y la más absoluta de las perezas. O si lo prefieren, cuestión de baremación. Ejemplos hemos tenido a puñados. A excepción del Pleno de investidura, en el resto los concejales del Partido Popular han hecho mutis por el foro. Nunca han sido más de dos en la bancada de al lado. Con semejante desbarajuste, no es extraño que hayan creado una figura hasta hoy desconocida en el organigrama plenario: la del ‘portavoz rotatorio’. Jamás antes de la sesión sabemos quién será el encargado de ejercer como tal. Hasta una porra hemos establecido en el equipo de Gobierno. Yo no he dado ni una. Me tienen completamente despistado.

Y como era previsible que se justificasen en las redes sociales, donde ahí sí se desenvuelven como peces en el agua, con las horas y los días de convocatoria, les diré que se han celebrado Plenos de lunes a viernes y en horarios de mañana y tarde. Pero les da igual. Ahora apuntan a los sábados. ¿Y por qué no en las fiestas de guardar? Nada parece que les venga bien. Nada se ajusta a las necesidades de sus señorías. Eso sí, para el Facebook de día y hasta de madrugada. Pero para el máximo órgano de representación municipal, ni agua. Tampoco puede ser achacable a la periodicidad con que se convocan. Se hace de acuerdo a lo estipulado por la Ley, como no podía ser de otra manera. Y la norma dice además que, como mínimo, se ha de convocar un Pleno cada tres meses. Las cuentas están claras. Se hizo uno en tal fecha, pues ya va tocando. El que no se entera es porque no quiere. O porque no le interesa.

Déjenme que ahora ejerza de abuelo Cebolleta. Hace unos años, en aquellos lúgubres tiempos en que aún gobernaba el PP en este municipio y los socialistas ni tan siquiera teníamos representación en el Ayuntamiento, también existía eso que llamamos Plenos. Pero había que estar ojo avizor. No se enteraba ni el Tato. Solo se anunciaban en los tablones municipales con dos días de antelación. En el pueblo, nunca en Valdeluz. Y como norma general, en cualquier día de la semana a las ocho o 9 de la mañana. Que al que madruga Dios le ayuda. Como me iba la marcha, no me perdía casi ninguno. Cuestión de empeño y ganas. No hay más secreto. Esfuerzo y afición por el trabajo. Y si bien el hecho de que a los Plenos no acudan la totalidad de los concejales electos es serio, más aún lo es presentarse sin los deberes hechos. De ahí que sea habitual verles salir por peteneras porque no se ha preparado el orden del día.

Usted como vecino no está obligado a saber que hay algo que se llama ‘expediente de Pleno’. Pero ellos sí. Algunos puntos de ese Orden del Día son de mero trámite. Pero los hay con enjundia. Y para defenderlos como es debido uno tiene que habérselos estudiado antes. De lo contrario, se estará más perdido que un espía sordo. Eso que debería ser algo anecdótico, en el Pleno del Ayuntamiento de Yebes se está convirtiendo en práctica habitual desde el inicio del mandato. Si no se está al día, lo normal es que no entiendas nada. O peor aún, que hagas un razonamiento simplista o errado. O todavía peor, que te inventes cosas. Esto es lo que está sucediendo con la oposición del Partido Popular. Si la memoria no me falla, van ya tres sesiones que se presentan sin echarle una ojeada a los expedientes. No es que no se los estudien, no. Es que simple y llanamente, pasan olímpicamente de pasarse a verlos.

¡¡Y qué decirles de las ocasiones en que han solicitado ir a ver el registro!! Se les concede día y hora y cuando llega el momento, allí no acude nadie. Se oye el viento soplar en la pradera y un rastrojo de esos de las películas del oeste rodar por la calle. ¿Desmemoriados también? Luego la culpa es del alcalde que no les facilita la tarea.

Esto es mucho más serio de lo que parece. Hay cosas con las que no se puede jugar a hacer política. Los vecinos se merecen algo más. Un mínimo de esfuerzo y, sobre todo, un respeto al que se les falta una vez sí y otra también. Claro que, visto así, no será porque no lo avisaron. No debe resultar edificante ver a un candidato abandonar el barco cuando aún no ha zarpado al no lograr el timón y dejar al resto de la tripulación a la deriva mientras a pie de puerto se ve al cascarón hacer aguas por los cuatro costados. Es más cómodo no exponerse, manejar los hilos desde la sombra y dejar que sean otros los que carguen con el mochuelo, día sí y al otro también, de una política de comunicación tan nefasta como embustera.

Dice el dicho que la ignorancia es muy atrevida. Y yo digo más. Atrevido es aquel que por no echarle un mínimo de tiempo, ganas y dedicación se lanza a asegurar sin recato, por poner un ejemplo, que el Agente de Desarrollo Local le está costando dinero al Ayuntamiento. Desde 2012, esa función la ejercer el que fuera concejal de Empleo y hoy es alcalde y compañero. Sí, como lo oyen. Porque mentir como cosacos es salir a la prensa para decir a calzón quitao que se ha cancelado el Portal de Transparencia sin un solo argumento. Así, sin despeinarse. Yo lo dejo caer y si cuela, pues miel sobre hojuelas. Triste, muy triste lo de estos señores. A los que no les duelen prendas en inventarse lo que desconocen. Curiosa manera de hacer oposición. Es lo que hemos bautizado como ‘diarrea inventiva y locuaz’.

Y ya para echarnos unas risas y desengrasar, les voy a contar una anécdota que ilustra a la perfección la manera de trabajar de estos concejales del PP. Al penúltimo Pleno se presentaron con dos mociones. Como mandan los cánones, éstas deben ser leídas y defendidas en la sesión por el portavoz del grupo. Pues bien, cuando llegó el momento de dar lectura a esas iniciativas, resulta que el heraldo de guardia no las llevaba encima. Habían aparecido con una mano delante y otra detrás. No tuvimos inconveniente en prestarle nuestras copias para que hiciese su trabajo. Desinhibidos que son ellos. Línea y bingo para el caballero.

Verán, la pereza como concepto puede estar bien. Pero cuando uno asume cierta responsabilidad pública tiene el deber de cumplir con el mandato que le han encomendado los ciudadanos. Por decencia o por vergüenza torera. Para resultar creíble, no parecer grotesco y que no te saquen los colores. No solo entiendo, sino que comparto el hartazgo vecinal del ‘y tú más’. Pero estarán de acuerdo conmigo en que no podemos negarles a ustedes el derecho que tienen a conocer los modos y maneras que se gasta esta oposición de pandereta. Esto es como el matrimonio. Para lo bueno y lo malo. Aunque lo de esta gente empieza a rozar la extravagancia.

Porque no todos somos iguales. La diferencia entre unos y otros estriba en que mientras unos acusan y manipulan, otros se esmeran por convencer con argumentos, hechos y razones. A su preclaro entender dejo que distingan entre quién es quién. Y si se resisten a creer lo que les he contado más arriba, por favor no dejen de visionar el penúltimo Pleno de marras que tienen a su disposición en la web municipal. O el último, al que no dejaron asistir ni a Ángel Álamo, que es el único que tiene unas mínimas ganas de trabajar y cumplir con la labor de oposición. Claro que siempre podrán pedirles las explicaciones oportunas en el Facebook, que para estos es como el salón de sus casas. Yo lo he hecho, pero no me hacen ni caso. Algo debo haberles hecho. Adelante, no sean perezosos.

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