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Cuando supe que, como consecuencia de la actualización del valor catastral, el IBI iba a bajar un 18%, lo primero que se me vino a la cabeza fue: ¡¡Ufff, problemas a la vista!!

Verán, tengo la cuestionable habilidad de anticipar siempre el lado conflictivo de las cosas. No es que vea la botella medio llena, no. Eso es de pesimistas y yo soy optimista por naturaleza.

Es distinto. Más allá de la obvia ventaja que una medida como esta conlleva, hay que reflexionar sobre lo que acarrea al día siguiente. Y lo que una rebaja de ese tipo supone es, en caso de aplicarla a rajatabla, una grieta de dimensiones considerables en la tesorería municipal. Y eso es, estarán de acuerdo conmigo, un problemón de cuidado.

Lo voy a explicar clarito, para que se me entienda. Las cosas hay que decirlas como son, con claridad meridiana. A mí por lo menos me gusta que me lo cuenten así.

Pregunta: ¿Por qué hemos decidido subir el tipo para que las cosas sigan como están y no repercutir la bajada en la cuota de IBI que pagamos todos y cada uno de los propietarios de este tipo de bienes muebles?

Respuesta: Vayamos por partes. Primero hay que saber lo que representa en dinero contante y sonante. Sobre una cuota de IBI anual de unos 600 €, que es lo que paga un servidor, equivale a una rebaja de 108 €. O lo que es lo mismo, unos 9 € al mes. Menos de lo que pago de cuota mensual en mi comunidad de vecinos. Menos de lo que me cuesta que me corten el pelo una vez al mes. Menos de lo que valen dos cañas y un pincho.

Para las arcas municipales significa dejar de ingresar cerca de 450.000 €. ¿Tanto?, dirán ustedes. Pues sí, tanto. Pero eso también hay que explicarlo.

En muchas localidades hay dos tipos de IBI: el que pagamos todos, el de los particulares, el de las viviendas; y otro que es el industrial, el que pagan las empresas, fábricas, etc.

No es nuestro caso. Al no tener industrias ni nada que se le parezca, solo tenemos un IBI. Se aplica lo mismo a un vecino que a una constructora. Sin ir más lejos, Reyal Urbis. Por lo tanto, al aplicar la bajada tenemos que hacerlo en el mismo porcentaje al vecino que a las constructoras. No se pueden establecer diferencias. Recuerdan lo que les decía, ¿verdad? Problemas a la vista.

En porcentaje, el IBI que podríamos definir como “vecinal” supone apenas el 25% de los ingresos. Es decir, la cantidad que los vecinos dejaríamos de aportar a las arcas municipales al aplicar la bajada sería de 112.500 euros. El resto hasta los 450.000 € lo deben pagar las constructoras, sociedades e instituciones que tienen intereses en el municipio. Eso son 337.500 € del ala.

Resumiendo que es gerundio: cuando apliquemos la bajada, y así habrá que hacerlo para todos, el Ayuntamiento dejará de ingresar 337.500 € de las constructoras. Por bajar a los vecinos 108 € al año o, lo que es lo mismo, 9 euros al mes, renunciamos a ese ingreso de las empresas.

¿Es eso lógico? ¿Es aceptable? No sé lo que opinarán ustedes, pero yo lo tengo bastante claro.

Pero siendo importante esa cuestión, no es acaso la más decisiva.

Hasta hace apenas cuatro años y medio éramos un municipio sin servicios. No me estoy remontando a décadas atrás. Esto es de ayer, como quién dice. Los vecinos pagábamos lo mismo de IBI pero a cambio no recibíamos nada. Y cuando digo nada es NADA. Los más viejos del lugar lo recordarán.

Desde entonces hemos ido dotando a Yebes y a Valdeluz de equipamientos y servicios. Puedo enumerarlos, aunque son de sobra conocidos. Por citar alguno de los más significativos, ahí están los autobuses, la guardería municipal, los cursos y talleres, la escuela de música, las bibliotecas, el Centro Deportivo Municipal, las Escuelas deportivas… En fin, no me extiendo que sé que aburro.

Eso cuesta dinero, y no precisamente poco. Al aceptar la revisión, el Catastro ha establecido esa bajada del 18% en el IBI a partir del año que viene. De aplicar esa rebaja al pie de la letra lo que estaríamos haciendo es renunciando a muchos de esos servicios. Con el nivel que tenemos hoy, ojo. El dinero no lo fabricamos en el Ayuntamiento y ya saben ustedes lo que supone una política de recortes. Para muestra un botón. Lo llevamos sufriendo unos cuantos años.

Casi con total seguridad, los autobuses desaparecerían de la noche a la mañana. La subvención que se aplica a la guardería, tres cuartos de lo mismo. Es posible que se cerrase el polideportivo. Quién sabe si tendríamos que dejar de mantener los jardines. Lo que está claro es que habría que fijar un orden de prioridades. Y así suma y sigue. 450.000 € es mucho dinero para recortar sobre un presupuesto de 3 millones de euros.

Y yo me hago una pregunta en voz alta: por ahorrarme 9 € al mes, ¿estoy dispuesto a renunciar a todo eso? Pues miren, no sé ustedes, pero yo desde luego no. Como vecino que soy desde hace ya siete años, que he visto en qué se ha convertido el erial que era Valdeluz, que sabe lo que se ha logrado entre todos y lo que supone dar marcha atrás, no me cabe la menor duda.

Y como no hay mejor explicación que un buen ejemplo, se lo voy a dar. ¡Qué para eso estoy!

Ya saben ustedes que cada año este su Ayuntamiento convoca, resuelve y reparte las ayudas al estudio. Somos de los pocos municipios que aún las mantiene. Bien, pues una familia media, con dos pequeños en edad escolar a partir de Primaria, le corresponden unos 300 € de subvención. Por uno, 150 €.

Al aplicar la bajada, la convocatoria de ese programa que en su conjunto suma 30.000 euros del ala tendría que anularse. Así de simple y sencillo. Esa subvención sale, como todo lo demás, de nuestros impuestos. En el ejemplo, por reducir 108 € al año se dejaría de percibir 300 €.

Esa es una demostración grafica de los recortes en servicios que podría conllevar la bajada.

Miren ustedes: quién les venda la moto de lo contrario o es un ignorante de la situación o miente como un bellaco. Ambas posibilidades son perversas. Desconfíen de aquellos que tienen la receta mágica. Suelen ser vendedores de humo con no pocos intereses y escasos de escrúpulos.

Y una vez explicadas las razones que nos obligan a tomar esa impopular medida de equilibrar la bajada del IBI con una modificación del tipo impositivo, me van a permitir la licencia que se toma cualquier escribiente. En forma de un puñado de preguntas.

¿Alguien en su sano juicio puede pensar que somos tan ignorantes que no medimos el alcance de nuestras decisiones?

¿Hay alguien tan ingenuo que no sabía de antemano que se nos iba a hostigar con esta decisión? ¿Cree alguien que nos encanta que nos aticen hasta en el carné de identidad y que nos pongan la cara colorada? ¿Quizás es que somos tan malos como la quina y destilamos odio hacia nuestros vecinos?

Y me dejo para el final a la madre del cordero, el argumento dañino y falaz de aquellos que solo tienen el dinero entre ceja y ceja: ¿alguien con dos dedos de frente puede llegar a pensar con un mínimo de seriedad que esto lo hacemos para salvaguardar nuestros sueldos como concejales? En mi caso, 648,60 € brutos, la mitad de lo que cobra el alcalde por echar más horas que un reloj. ¿Esos 648,60 € al mes pagan los sapos y culebras que uno se ha de comer un día sí y otro también? ¿Compensan las horas que le quito a mi familia? ¿Están pagadas las llamadas telefónicas que hay que atender sábados, domingos y fiestas de guardar, mañanas, tardes y noches, por no hablar de las emergencias, que suelen ser bastante intempestivas? ¿Y lo del desgaste del vehículo particular que utilizamos más de la cuenta? Si creen que sí, les animo a que se lancen a la arena y lo comprueben de primera mano.

Miren, gobernar exige, entre otras cosas, algo que se llama responsabilidad. A muchos se les llena la boca con ella pero muy pocos la practican. Exige también tomar decisiones impopulares que en ocasiones son necesarias y si que se hacen para que a la larga redunden en beneficio de todos.

A toro pasado, el tiempo da y quita razones. Será entonces cuando los vecinos exijan responsabilidades por aquellas decisiones que adoptamos. O que no. Es así de claro y así debe ser. Hasta entonces, aquel que tiene la legitimidad y el compromiso para hacerlo debe cumplir con la palabra dada. Y actuar en consecuencia. Así que no les quepan dudas que vamos a seguir ejerciendo esa responsabilidad con absoluta dedicación y mirando siempre por el bien del municipio. Como no puede ser de otra manera.

Déjenme que finalice con una frase sin autor que define perfectamente esta y mil situaciones parecidas. “La política es como patinar sobre ruedas, se va en parte a donde se desea y en parte a donde le llevan a uno esos malditos patines”.

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