Vivimos inmersos en un mundo frenético. La información nos apabulla con su oferta multicanal. Aprender se ha convertido en un monólogo entre la pantalla del ordenador y el pasivo y turbado aprendiz. Los impactos que graban la información en nuestra mente han de ser visuales. Por algo Youtube se ha convertido en el zoco virtual más visitado del planeta. Cualquiera puede convertirse en profesor, no importa si con conocimiento de causa o no; la clave es estar presente en la red y generar visitas. Cuantas más, mejor. La popularidad, el “page rank”, ha suplantado al prestigio cultivado durante años de experiencia del buen pescador, del maestro en el oficio, del bibliotecario que aconseja, de la memoria de los mayores.
Perduramos anclados en el momento, en la levedad de un plano corto, un pantallazo de realidad. Antaño la hemeroteca personal se nutría de fechas señaladas, fiestas familiares, vacaciones y encuentros memorables. Ahora, cada segundo, cada nimiedad en nuestras vidas, cada brindis compartido, inunda la red de nuestras fotos, micro blogs, geotags y demás herramientas al servicio del ego 2.0, del superyó freudiano. Ímprobo esfuerzo para ser alguien en una sociedad indigesta de soledades, de aprendices sin maestro, de corazones sin apego, sin historia.
Hoy quiero hablarles de un oficio viejo, más de lo que pueden imaginar. Antes del lenocinio a la carta existía, como recurso de simple supervivencia, la tradición oral. Historias contadas para ser escuchadas. El cuentacuentos de hoy que en el mundo rural es la cuna del conocimiento inmediato, de la tradición, de la experiencia acumulada.
Inmersos como estamos en una profunda crisis que tarde o temprano tocará fondo y en la que algunos creen ver signos de recuperación gracias al ‘indicador sintético de actividad’ (De Guindos dixit), hay señales que permiten atisbar que el planeta se despereza. Que de manera lenta pero inexorable este complejo y alicaído mundo mejora gracias a la integración activa de la mujer, no como singularidad sino como tendencia.A su participación en la toma de decisiones en las empresas; a su inclusión, paritaria o no, en las instituciones; a su papel creciente al frente de las naciones; a su merecido reconocimiento como pieza imprescindible en el medio rural.
Cierto es que ‘crisis’ suena a género femenino. Pero hoy exploraremos la otra cara proactiva y amable. Que tiene también nombre de mujer. Se llama ‘oportunidad’. Leí no ha mucho un artículo a propósito del drástico cambio de rumbo en la gestión de la crisis en Islandia. Primer país del viejo mundo que entró en quiebra técnica y cuyo nuevo Gobierno, liderado y formado mayoritariamente por mujeres, ha sentado en el banquillo no solo a los responsables políticos sino también depurado a la cúpula bancaria, responsable última, allí y en todo el orbe mundial, del saqueo sistemático a los ciudadanos con complejos activos financieros, precios manipulados y clausulas leoninas.
Así, dicho de pronto, suena a antítesis. A irreverencia merecedora de anatema. El sortilegio que resulta de contraponer dos términos en apariencia contradictorios, como son la alusión al mundo olvidado o al menos postergado, el rural, y la nomenclatura que simboliza la comunicación digital, esa que permite que 7.000 millones de seres estén interconectados en una al
dea global.
Vivimos en una provincia extensa. Ancha, que diría mi abuelo. Como la Castilla vieja y adusta que delineara Machado. De profundos desequilibrios poblacionales. Casi 300 pueblos, minúsculos por no decir fatigados, que cobijan en su mayoría a menos de 100 almas. Representamos el 0,53% de la población española, lo que da una idea de la dispersión geográfica de personas y parroquias en este ahora gélido territorio, que en tiempos de Alvarfáñez era de clima templado y amable con la morisma. Era por el año 1085 de la Reconquista.
Desde mi sillón con vistas al campo suelo insistirles en el papel que el medio rural representa por aquello de los valores tradicionales, intrínsecos y diría que hasta sentimentales. Por ser cuna de nuestros padres y abuelos. Huellas todas ellas que hoy languidecen. Pero hay opciones. Ese método de análisis de difícil contexto que los que saben de esto denominan benchmarking, refiere que en otras provincias con condiciones geográficas y sociológicas tan adversas a la nuestra han tomado cartas en el asunto. Para revitalizar el medio rural desde otra perspectiva. La que deriva del entorno 2.0.
Si alguien busca al causante del ocaso rural en el estado protector ese que llaman del bienestar y que ahora está tan denostado, ya puede olvidarse. Quien ha impuesto las cadenas al campo ha sido el mercado tirano, el libre y sacrosanto sistema mercantil donde la iniciativa privada debería ser la panacea de todos los males de este país y, si me apuran, del planeta entero.
Bienvenidos a ese mundo ideal, el libre mercado, allí donde la competencia, el precio, los intermediarios y la producción imponen las reglas del juego. Donde las leyes de la guerra marcan inexorablemente la agonía del eslabón más débil, en este caso, los agricultores.
Desde hace seis meses está en trámite parlamentario una ley que permitirá ampliar el potencial del medio rural, de los cosecheros a pie de sembrado, de las familias y empresas que no han dejado de arar y trabajar la tierra, y mejorar el equilibrio de poder, el reparto de ingresos en la cadena alimentaria. Un atisbo de aliento para los profesionales del campo, que están a años luz de los latifundistas de la subvención.
No podemos aguardar a que la maquinaria de la burocracia gire una muesca más. En el camino, día a día, la situación se deteriora. Los servicios públicos comienzan a echar el cierre por falta de recursos, de empleados. Es inevitable hablar de un retroceso, de una estudiada vuelta de tuerca para reducir el tamaño y la tutela del Estado a favor de los vecinos. ¡Qué decir de los pequeños pueblos! Incapaces de financiar los servicios sociales, los educativos y sanitarios, los transportes, han requerido siempre la mano protectora del aparato estatal, de la Junta de Comunidades en nuestro caso.
Hoy es la mano que mece la cuna del mercado, ahora a un lado, hora al otro, quien escarba en el organigrama autonómico para quedarse con el despojo público. La técnica es tan antigua como la Humanidad: asfixia al enemigo, al competidor, amputa sus recursos, aleja a sus clientes y, cuando esté exhausto, solo, sin futuro, anúnciate como el salvador y compra a precio de ganga. El desmantelamiento sistemático de los servicios no productivos es evidente. No tardarán mucho las hienas en acercarse sigilosas a disputar la presa. El maná privado concursará, públicamente y en libre concurrencia, y ganará quien cobre menos. No hay recetas mágicas: a menos coste, menos servicio. Los de siempre, el 30% de la población, el medio rural que acapara el 90% del territorio, serán los grandes damnificados.
Vivimos un tiempo convulso. Amenazas globales, crisis insondables y valores en fuga se han convertido en el pan nuestro de cada día. La tecnología, el conocimiento y la libertad individual configuran un escenario de cambio imparable que transforma nuestra realidad de manera vertiginosa. Hoy quiero hablarles de voluntad, del deseo de avanzar, de la oportunidad de crecer. Vuelvo a pedirles que se detengan un minuto y pensemos en el futuro que le espera a nuestros pueblos y nuestra provincia. De nuestro país. Nuestro mundo.
En el horizonte de 2050 el planeta presentará una hiperconcentración de población en torno a las grandes urbes. El campo será víctima otra vez del éxodo masivo, esta vez definitivo, a favor de las mastodónticas áreas metropolitanas, que concentrarán en un radio cada vez más lejano a nuestros pueblos de hoy convertidos en ciudades dormitorios. Serán los “suburbs” de América.
¿Dónde quedan los esfuerzos por mejorar el transporte? ¿Qué hay de la famosa interconectividad digital, de la red de redes que optimiza el conocimiento y acerca a nuestros hogares y oficinas la información, el trabajo, los servicios? ¿Por qué desde las instituciones siguen ajenos a lo que acontece en el medio rural, a sus oportunidades, y prefieren centrar sus esfuerzos en inspirar las ciudades habitables? ¿Es que no tienen bastante con esas megaurbes de 15 millones de habitantes como para haber aprendido ya la lección?
Hoy, el mundo sigue empeñado en el viejo y manido juego de morir para renovarse. Hoy, tras el grito conjunto de miles de indignados en multitud de ciudades somos más conscientes de la caduca existencia de un sistema económico enmohecido, apto solo para iniciados. Hoy, es patente que el descontento social es global, es creciente, es tristemente compartido por miles de familias y jóvenes del primer mundo, el mundo del bienestar, de la libertad, de la educación.
Hoy vivimos en un mundo muy distinto al de los años 60, al que inspiró “What a wonderful World” o quizás no. Fue escrita especialmente para Louis Amstrong como un antídoto al clima político y racial existente en el país de las libertades. Expresaba la delicia por las cosas simples de cada día. Mantenía un tono optimista, con esperanzas en el futuro.
Hoy, desde mi sillón con vistas al campo, a un paisaje cíclico, roturado, en descanso hasta la próxima siembra, ciego a la desesperación de las ciudades, de los desheredados, de los gobernantes, creo que hay esperanza, o como decía mi abuela “Nunca es tan oscuro como un momento antes de amanecer”.
Este año ha llegado sin avisar. El calor rezagado de un estío largo, lleno de crisis allá donde mires, nos ha dejado a las puertas de un otoño cargado de color, de incertidumbres, de fotos de 100 días, de cursos por iniciar.

En Guadalajara, los girasoles han dejado de brillar.Las 40.000 Has. que salpican campos y horizontes de un amarillo chillón y provocador, han dado paso al marrón, al calcinado fruto que nadie recogerá. Las flores que han alegrado nuestras fotos de Julio, de primeros de Agosto, han muerto solas, abandonadas a su suerte. No sirven para decorar, nadie extraerá su aceite.
Allá donde pintan con un dorado intenso se salpica el páramo, el valle, el monte bajo de una miríada de pueblos que como la planta florecen bajo las luces del verano, entre el calor de sus oriundos recién llegados, como cada año, como los girasoles, a la luz cenital, aplastante del estío.
En esta ocasión la noticia de la derivación del Tajo al Segura ha pasado sin pena ni gloria, casi de puntillas. Disponer de 270,8 hectómetros cúbicos para trasvasar a los pueblos y huertas de la cuenca del Segura sigue siendo una temeridad. Dicen las frías estadísticas que los embalses de Entrepeñas y Buendía están al 51%, mientras que los de la cuenca receptora de ese caudal se encuentran al 67%. No solo no se necesita ese volumen de agua sino que el estrés hídrico que padecía el Segura ha desaparecido como por ensalmo. Las desaladoras están paradas porque no les hacen falta recursos extras. ¿A qué obedece entonces ese empeño depredador sobre un recurso que no sobra en nuestra tierra?
¡Houston, Houston, tenemos un problema! Aunque es en la capital toledana donde martillea ese grito de socorro. Tras el atronador fracaso del Estatuto de Autonomía en el Congreso de los Diputados, que pretendía dotarnos de una lámina estable en los pantanos de cabecera, esa comarca ribereña que por estas fechas languidece de sed, estamos desamparados. Leer el resto de esta entrada »
Ha transcurrido casi un mes desde que recogimos el testigo de la gestión municipal junto a nuestros socios en las tareas de Gobierno, tiempo más que suficiente para esbozar un primer balance del trabajo realizado. Del deplorable papel del PP como oposición y de las perspectivas que asoman en el horizonte de este año 2011.
Llevamos apenas tres semanas y parece que ha pasado un año. Por frenéticas y enriquecedoras. Días intensos en los que se aprietan los asuntos, proyectos, reuniones, llamadas, vecinos y personas en una sucesión de vértigo. El reto por delante es cumplir de cabo a rabo nuestros programas, el de los 40 y el del PSOE. Coincidentes en las necesidades básicas, en las grandes líneas, nos volcamos en los resultados. Somos gente de empresa, acostumbrados a trabajar por objetivos a corto y medio plazo. Tenemos claras las prioridades, no como los anteriores, que se enrocaron en hacer edificios y firmar contratos, en favorecer a los amigos y olvidar a los vecinos. Este sin duda será el mandato de las personas.
Que nadie piense que voy a hacer de analista político. Nada más lejos. Ya saben que lo mío es el campo y las personas. Fíjense que lo mejor que nos llevamos a veces, cuando estamos en la trinchera enzarzados en la defensa de nuestras ideas, es la gente y no siempre del bando propio.
En estas elecciones ejercí de apoderado en una mesa electoral. Tuve ocasión de conocer a miembros de las lista electorales de otros partidos. Vivo en un pueblo pequeño y en seguida conecté con quien era más campechano, más sencillo. No sé a ustedes, pero a mí me gusta la gente sin alardes, capaz de encontrar sitios comunes, de descubrir vivencias sin dar lecciones. Era una persona del pueblo, era un opositor político.
Sin embargo algo nos unía en grado sumo. Nuestro gusto por la tierra. La creencia de que hay que conservar y proteger un núcleo pequeño, el medio rural. En la conversación afloraron parcelas, manantiales, veredas. Y de una cosa a la otra, los frutos de la tierra. Sabía que había viñas. El pueblo está plagado de bodegas en cuevas, muchas
hundidas. Forman parte del paisaje de la zona, desde Romanones a Horche. Recoletas cavidades que recogían el mosto de la viña familiar, un vino joven, de pitarra, de consumo en la intimidad.
Y los olivos. De aceituna prieta, verde oscuro, pulpa y néctar de almazara en franco retroceso. Todos estos tesoros fluían en una conversación que comenzó a llenarse de preguntas, de anhelos comunes. Como defender estos cultivos, incorporar los nuevos usos a tan centenarias tradiciones. La etiqueta biológica, la excelencia varietal en el fruto, la denominación de origen. Retales de anhelos difusos, sin concreción, que nos permitían soñar con un futuro mejor para nuestro pueblo en aquella furtiva conversación entre sufragio y sufragio.
Tras el resultado electoral en Yebes he querido reposar los resultados,, que ha obtenido mi candidatura a nivel local – no tan buenos como esperábamos - y la aplastante derrota de mi partido en general. Sí, es momento de reconocer que el PSOE ha recogido el descontento de la población con la situación de crisis que padecemos .
Parece que el trabajo realizado en el municipio estos cuatro años. Los artículos publicados, los boletines buzoneados, los plenos municipales intempestivos de las 9,00 hrs. y las propuestas realizadas a la ciudadanía de Yebes han caído en saco roto ante la situación económica que azota al país, la triste y dura realidad nos ha pasado por encima como un mercancías.
Sin embargo, contra viento y marea, a pesar del voto de castigo que ha ganado en España, a veces sin cordura alguna como en Valencia donde se revalida a un PP corrupto, lleno de presuntos presuntos. A pesar de la ola abstencionista. A pesar de todo, el PSOE en Yebes ha ganado.
De nueve concejales posibles en un pueblo donde la democracia nunca conoció otro partido que no fuera el PP hemos obtenido dos concejales. Es número suficiente para seguir
teniendo esperanza. Esperanza de influir en la política municipal y hacer que ganemos todos. Esperanza de introducir nuestro programa en las líneas de acción del próximo gobierno municipal. Esperanza porque ahora , los vecinos, saben que estamos más cerca, de ellos, y de la gestión de gobierno.
Es momento de comenzar, a trabajar duro, a velar por los intereses de todos, aunque no hayamos tenido su confianza. Es momento de insistir y luchar. Tenemos un modelo de Yebes que creemos puede mejorar el municipio. Así se lo haremos saber a nuestros opositores. Es pronto para pensar en alianzas o estrategias, ahora toca sopesar, hacer balance y reunir fuerzas para comenzar otra vez.
No desistiremos en nuestra labor de denuncia ni en nuestro ánimo de pensar en positivo. Aprenderemos de nuestros errores y debo decir públicamente que el equipo de personas que me ha acompañado en esta lucha electoral es magnífico. Al igual que al amigo de verdad se le reconoce cuando pintan bastos, al compañero de verdad, sea independiente o de carnet, se le aprende a admirar, a respetar en la batalla, en la trinchera.
A los vecinos que nos han votado agradecer su coherencia, su valentía en estos tiempos de oportunismo, de superficialidad. A todos los demás indicarles que en este oficio, el de político de barrio, de pueblo, nos debemos a todos, sin exclusiones. Seguiremos defendiendo con tesón nuestro programa. Quedará en el blog imagina Yebes como una muestra de firmeza, un rumbo claro entre un desierto de ideas.
Nos van a tener cerca, todos nuestros medios, boletín, blog, Web y redes sociales van a enfocar el día a día municipal. Vamos a informar, como hemos hecho hasta ahora. Desde hoy con datos precisos, con conocimiento directo de lo que pasa en el Ayuntamiento.
Ganaremos su confianza, tenemos cuatro años para trabajar y ni un minuto que perder en rencillas o ataques estériles, seguimos pensando en positivo, para que gane Yebes, para que ganemos todos.
Tengo cincuenta y un años. Soy de una generación que vivió , con intensidad, la transición desde la dictadura de Franco al sistema democrático actual. En mi juventud protestar, luchar por unos ideales defender tus creencias con ilusión tenía un toque heroico. En la calle, en la universidad, en los centros de trabajo impulsábamos , con pasión, las necesidades que un régimen decrépito y trasnochado negaba a la ciudadanía. Igualdad social, el derecho a la libertad de expresión, servicios públicos de calidad, sanidad y educación para todos eran hitos, que no teníamos , que no disfrutábamos.
Tengo cincuenta y un años. He conocido personas admirables, personas a quienes he
escuchado con satisfacción, de quienes recibes un mensaje que reconforta, percibes que habla desde el corazón, que descubre su conciencia. Conecto con ellos por ese reconocimiento íntimo, inconsciente, natural. Todos sabemos cuando actuamos conforme a nuestra conciencia, nuestro propio Pepito grillo.. El arquetipo de conciencia tranquila que describe Jung en su inconsciente colectivo o el imperativo categórico de Kant modulan e intentan describir ese sitio común que a veces acallamos, olvidamos.
Hay señas de identidad que me muestran en quien puedo confiar. Valoro un apretón de manos sincero, entregado. Valoro a quien es capaz de defender con pasión sus creencias pero con respeto. Valoro a quien demuestra con hechos lo que proclama, en la calle, con las personas. Me gusta la cercanía de verdad, la que adviertes en quienes no escatiman esfuerzos para hacer esa “milla extra”, una puerta más, un pueblo más. El mejor jefe, el que trabaja más que tú. Leer el resto de esta entrada »
Cuando se habla de economía o de desarrollo, todos oímos grandes palabras, o referencias a lo bien que gestionan tal país o tal autonomía. Yo creo que es hora, en Yebes, de asumir pequeños pasos, de nombrar, de manera decidida, lo que queremos para nuestros empresarios, para nuestros trabajadores, para nuestros desempleados, para nuestros emprendedores.
Hay quien puede pensar que militar en el PSOE y defender un ideal de igualdad social, defender los servicios públicos como baluarte de un Estado de bienestar social es incompatible con una visión que entienda de las necesidades del mundo de la empresa, de los emprendedores y de progreso económico. Error, craso error.
Tuve la oportunidad, el martes pasado, de compartir mesa y conversación con un grupo de empresarios de Yebes. Para ser un municipio pequeño había una nutrida representación de todos los sectores. Desde la inmobiliaria que hizo posible Ciudad Valdeluz, Reyal Urbis, hasta el comercio que ha abierto sus puertas hace pocas semanas, la papelería Rey. Había empresas punteras en tecnología como Molecularts o el centro educativo “Luz de Yebes”. Contamos incluso con la presencia del Presidente de la Cámara de Comercio de Guadalajara y destacados directivos de la inmobiliaria Hercesa. También los bancos hicieron acto de presencia.
Había muchas caras nuevas, autónomos, emprendedores, inversores que esperaban conocer nuestras líneas maestras, escuchar algo diferente, atisbar una esperanza para este municipio rebosante de futuro pero de presente incierto, incompleto.
Mientras desgranaba los ejes de nuestro programa económico observaba como la ilusión afloraba en sus miradas, como el gesto duro, de defensa, brazos cruzados e incrédulos, iban dando paso a una actitud más receptiva, confiada, estaba hablando en su propio idioma, el de la empresa, el de los negocios, el del emprendedor..
Hablaba de sinergias, de acuerdos, de promoción, de 2.0, de medios concretos Leer el resto de esta entrada »
Vivo en un pueblo con el corazón dividido. “Partío” que diría aquel. Un municipio con dos núcleos muy diferenciados. En un polo, un pueblo pequeño, recóndito, en el que el silencio es tan tenaz que duele. En el otro, una macro urbanización, pocos vecinos y mucho futuro. Entre los dos estamos los vecinos y los partidos políticos.
Algunos queremos avanzar, crecer en armonía, construir un futuro en equipo. Y los hay que se empeñan en dividir para ganar, los que ven un camino egoísta, propio, sin el otro, los que olvidan adonde vinieron para empezar de nuevo, que protegen el pueblo a ultranza, quienes aún creen que viven en Madrid. Si, pero en La Alcarria.
Miren, opino que las fórmulas para salir airosos de este cruce de caminos, de este crisol de lugares, solo puede llegar mezclando la coctelera llamada “oportunidades de desarrollo”. Añadan todas las ventajas que los dos núcleos de Yebes, el pueblo y Ciudad Valdeluz, pueden contener, junto a dos partes de sentido común, otra de innovación y una pizca de apoyo al emprendedor. El resultado es un cóctel Leer el resto de esta entrada »
